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martes, 16 de abril de 2013

Nunca la volveré a mirar igual

Sus senos pequeños me resultaron el día de hoy tremendamente tentadores, seguro son suaves, tiernos y se amoldan muy bien a mis manos, su cabello es un largo tránsito entre lo quebrado y lo chino, podría tejer un velo en mi rostro para no mirar más allá de su sonrisa coronada por una nariz grande y mirada triste e inocente. Cambio de lugar a la clase siguiente para quedar justo detrás suyo y mirar su espalda, tal vez escuchar su voz y, aunque más difícil, tal vez percibir su olor. Seguro se vería lindísima derramando en mi rostro la esencia núbil de su pubis natural jamás tocado por una navaja.

Ayer no la miraba, ni mañana la volveré a mirar igual, la fugacidad de mi deseo es casi de la duración del aleteo del colibrí. Pasa a mi lado en cada clase, a veces me mira, me da igual si viene vestida o viene desnuda, realmente no me interesa cruzar miradas con ella, mucho menos palabras, sólo fue en aquel día uno más de mis tantos motivos poéticos.

jueves, 13 de septiembre de 2012

No siempre encuentro un título

¿Sabes? Esto que escribiré es producto de mis patologías mentales, de mis carencias afectivas, de mis heridas infantiles. Nadie tiene que responder por ello, mucho menos tú. El caso es que tengo que escribirlo, sí "tengo que", no sabes cómo se siente tener tantas historias dando vueltas en tu cabeza buscando una fuga, es enloquecedor.

Me encantaría que lucharas por mí, me encantaría recibir una carta tuya, una frase tuya, una flor en la puerta de mi casa, que me dedicaras una canción o tan solo que me obsequiaras una piedrita que hayas encontrado en el camino. Siempre he pensado que no pido mucho, detalles básicos que me pinten una enorme sonrisa y me enamoren de tu alma. 

No quiero verte ahí cruzada de brazos esperando que yo vuelva, quiero que me veas pasar y me laces con un beso a media calle sin fijarte en los demás, con una frase en una servilleta, con la emoción que se siente cuando ves andar a la persona que amas. 

Quiero que me mires con deseo, que te moje oírme hablar, que te mueras por tocarme; quiero que me tomes de la mano y me beses en los cruces; quiero que nos tiremos en el pasto a contemplar las nubes, a ponerles nombre, a fabricarles historias; quiero una noche en el balcón compitiendo por ver quién le escribe los versos más bellos a la luna; quiero una tarde tranquila llena de música clásica recostada en tus piernas mientras acaricias mi cabello; quiero poder hablar contigo de lo controversial de la vida sin que pienses que te ataco; quiero que entiendas que no soy normal y que nunca voy a ser feliz, que mi felicidad no depende de ti ni de nadie; quiero que sepas que yo jamás haría las cosas buenas que tú haces, yo no quiero ayudar a nadie, no puedo conmigo misma, no me interesan los demás pero siempre respetaré y admiraré tus actos.

Ven por mí, no me pierdas así tan fácil, yo ya estoy muy cansada.

Pero tú no tienes que ser todo lo que yo quiero, simplemente debes ser tú y yo amarte así como eres. Y créeme, te amo así como eres pero tengo unos enormes abismos que me llaman y que quiero clausurar con tu amor pero no funciona porque tú no eres así ni tienes que serlo. 

Cada día me rompo más, cada día tengo más vacío, cada día me queda más claro que este no es mi tiempo, cada día tengo menos que ofrecer. ¿Recuerdas mi prototipo de chica ideal? Diario en los pasillos de mi facultad encuentro muchas y son tan bellas que no puedo dejar de mirarlas, rayo en lo obsceno. En otro tiempo a cada una le hubiera escrito un poema y con cada una hubiera tenido charlas espectaculares y a cada una la hubiera besado, la hubiera enamorado, le hubiera regalado una linda historia de amor y el mejor sexo del mundo, tú lo sabes. Ahora pregúntame a cuántas de ellas les he hablado o les he escrito algo. A ninguna, mi apetito ha muerto, mejor que ninguna de ellas se percate de mi existencia.

Y nada.

jueves, 28 de julio de 2011

¿Hartarme de ti?

Ella dijo hártate de mí y yo me dediqué a amar su existencia hasta desbordar mi alma en cascadas indomables, me pregunto quién podría fastidiarse de amar a ese corazón de fuego moviendo a esa mujer tan bella.

Te escribo porque no pienso darme el lujo de dejarte pasar sin que sepas la revolución que has generado en mí. Mi única intención es estar frente a ti y darte una flor desglosada en palabras que se acomodan y se mezclan guiadas por lo que les inspiras para decirte que eres una provocación de belleza, raciocinio, sensibilidad, amor y erotismo ante la cual es inevitable caer rendida. No pienso ser sujeto estático meramente contemplativo, tu existencia merece mucho más y dentro de todo lo que puedo ofrecerte, a las palabras nunca podrás negarte, siempre tendré para ti ofrendas de pensamientos sin más regla que ser un pequeño detalle de admiración para la mujer, sobra decir la más bella, la más inteligente, la más sensual, viene todo implícito al pronunciar tu nombre.

Yo no te buscaba o tal vez sí, quizá es que nací para amarte y escribirte y lo supe aquella noche en la que no toqué mi cama, en la que no cerré mis ojos, en la que mi corazón te recibió desnudo, fue esa noche en la que el tiempo se detuvo cuando tus letras inagotables inmovilizaron las manecillas, aceleraron mis latidos, se adueñaron de mis neuronas y estremecieron las fibras más profundas de mi alma. Vaya lugar tan efímero para encontrarte y a la vez tan continuo y omnipresente. Pude dormir cuando acabé de leer lo que hallé de ti, claro que no me cansé, nunca podría. Mi vida cambió aquella noche ¿qué hay antes sino un camino para llegar a ti, qué hay después sino un camino de vuelta a ti?

Desde que te descubrí sabía que viviría por siempre contigo, no como capricho, no como acuerdo, ni siquiera a petición ni con consentimiento de ninguna de las partes, nunca como anhelo, nunca imposible e inalcanzable, siempre como hecho, realidad inexorable.

Me fue presentado el erotismo como piel canela envuelta en un largo lienzo rojo, asumí desde aquel momento que mi deseo sólo tenía un nombre y era el tuyo y que al tocarme para navegar océanos de placer no sería nunca más mi mano la única responsable sino también esos labios llenos de humo, el sombrero coqueto, la corbata rodeada de senos cual lunas en cuarto creciente, la envidia al ovoide ávido de pasar de inanimado a volar por la magia de tus manos, las noches de mercurio con un reloj en veintidós pobladas de esa voz que hipnotiza mis sentidos, el crimen perfecto para hacerme acreedora a un encierro perpetuo entre tus piernas condenada a sorber vida del cenote sagrado de tu feminidad al que cada día ofrendaría en sacrificio mi corazón para que nunca dejaras de poblarnos con tu alma. Me quedó claro que no existe la mujer perfecta, existes tú y transpiras arte, difícil concebir algo de mayor esplendor. No eres la mujer de mis sueños, eres la mujer de mis letras y, por tanto, eres la mujer de mi vida.

No sólo el cuerpo sino también la mente puede ser tatuada, tu tinta virtual voraz e inmisericorde se rehúsa a transitar sólo por la corteza de mi mente y emprende un avance sinuoso y constante a través de mis cisuras y sin intenciones de aparcar ahí, se desliza entre cada intersticio que encuentra a su paso, penetra en mi materia gris y toma como rehén al núcleo de mis emociones exigiendo a cambio de su libertad salir corriendo a buscarte, se lo niego no a falta de poder adquisitivo sino a placer de vivir secuestrada una eternidad por tu mente insumisa. ¡Salir corriendo a buscarte! No para pedir algo, no para prometer, ni siquiera para besarte, ni para tocarte, ni para sucumbir ante tu cuerpo de mármol cincelado por dioses, sino para presentarte a la mujer que cada día del resto de su vida te amará de la manera menos convencional que existe, tan poco convencional que contártelo será motivo de otra entrega de mis letras imperfectas, de mis rimas imposibles.

Declaro que todo esto que siento no es ficción, confusión, obsesión ni sueño; es claridad, realidad corriendo entre mis piernas, máxima intimidad, apropiación y expresión de legitimidad, incursión en territorio ancestral e inhóspito, inocencia poblada de tu lluvia de estrellas, destierro de imposibilidades y distorsiones, fertilidad de razones y locuras de romántica estampa, pasión con lógica y sin ella pero siempre contigo, siempre como elemento forme que nutre mis procesos superiores.

Transcurren los momentos en que te escribo esto y tú ni siquiera sabes de mi existencia y yo ya te llevo como parte irrenunciable de la mía.

Con ser tocada por tu mirada a través de mis palabras, mi paso por este mundo fatuo adquiere un capítulo entrañable. Con intentar tocar con esto que siento un segundo de tu existencia, me uno a las aves que vuelan a mi alrededor pretendiendo lo mismo y surcamos el cielo pintando con nubes tu nombre para adornar tus andares y el mejor momento del día es cuando vuelves tu mirada al cielo y sin saberlo nos miras y llenas de luz nuestras plumas y de calor nuestras guaridas. Entonces, el cielo puede seguir existiendo, el Sol reconoce en ti a su símil en la Tierra y yo me quedo sin palabras, sin aliento, muero un poco, resucito y sigo rondando lo que brindas que es siempre genialidad y laberinto, humanidad y astucia, dulzura y temple impasible, mezcla tan diversa como metafórica, mujer por antonomasia.

Me enseñaste rutas alternas, aprendí que no hay amor imposible, más bien la necedad tan común de pretender recibir lo mismo a cambio nos torna egoístas e imposibles, nos rompe cuando no sucede y fingimos curarnos dejando de amar o con la nostalgia de lo irremediable. Sé del amor, lo vivo y lo muero, lo gozo, lo lloro, lo rompo, lo reconstruyo, lo invoco y a veces lo pierdo. Tenemos una larga historia juntos y te has unido a ella, tu lugar es muy especial y exclusivo. No necesito besarte en presencia para amarte ni hacerte el amor cuerpo a cuerpo, yo te amo y te beso y te hago el amor cada día con una pasión y una entrega desmedidas.

Es un hecho que seguiré escribiendo de ti, tu potencial de musa se expande incesante a través de mi pluma. Tus palabras no cesarán de seducir mi mente, vivo constantemente erotizada por tus letras e inevitablemente anegada en estos fúricos brotes de humedad desatados por tantas noches a tu lado. Te has vuelto el timón de mi pluma, el desvarío de mi duermevela, mis emociones volando con gracia de colibrí, el caos añorado.

Hay mujeres que son poesía, tú eres el poema más bello que he leído, transcribirte es labor de poetas que aún no han nacido, intentarlo es labor que se apropia de mis pensamientos insuficientes e inmaduros. En este momento me es imposible escribir a la altura de tu vuelo pero te ofrezco ensayar y errar dentro de mi alma envuelta por tu cálido aleteo hasta teclear la cumbre más cercana a tu obra maestra.

Sé que muchas veces no logro la suficiente claridad en mi expresión, en caso de dudas esta vez todo se resume en: te amo y gracias. Gracias por existir, por pensar, por ser libre, por ser tú, por ser mujer y por estar aquí en este lugar tan tuyo dentro de mí.

domingo, 20 de marzo de 2011

Mi cama eres tú

Mi cama dejó hace mucho de ser solamente eso,
ahora es tu hermosa silueta tendida sobre ella,
ahora es el tierno abrazo con que sueño cada noche.


En ese pequeño lugarcito toma vida nuestro gran universo,
no necesitamos cosas grandes porque tú y yo somos inmensas
y con un rinconcito de tierra basta para adueñarnos del mundo.


Mi cuarto sabe a ti y sabe de ti y sabe de mi vida a partir de ti,
sabe cuando has llegado porque el aire se llena de magia,
sabe cuando te has ido porque me ve esperando con ilusión tu próxima llegada.


Te veo aquí a mi lado y te abrazo y duermo sabiendo que un ángel me ama,
despierto emocionada porque tu dulce sonrisa es el sol al que respondo
y mi alma vuela a tu mirada que siempre brilla porque siempre ama.


No es que yo diga que eres maravillosa, no es que lo seas porque yo lo diga,
es que lo eres porque así naciste, porque así eres y así te entregas.
No sé cómo agradecerle a la vida la existencia de tu luz, de tu alma.


De cada caricia tuya brota vida porque no sólo tocas mi cuerpo,
tienes un toque que llega a lo que realmente soy, a lo que sólo tú conoces,
la dulzura de tus manos es la mensajera de tu corazón que abraza al mío.


Te amo en cada palabra, en cada suspiro, en cada respirar, en cada latido.
Cada segundo de mi vida nace para amarte y muere para darle paso al segundo siguiente en el que te amaré aún más y en el que me transfiguraré sin acabar jamás

jueves, 17 de marzo de 2011

(md) Soñarte

Por más que mi lógica y la realidad se empecinen, no dejo de pensar en ti,
sólo eres posible en mis sueños y mi consciente no manda ahí.
Finalmente al despertar todo sigue igual,
lo único que cambia es que inspirados en ti nacen estos versos.


Yo permanecía tímida y cautiva mirando por la ventana paisajes conmovedores y de existencia asimétrica,
tomaste lugar a mi lado y yo, como siempre, no supe cómo hablarte
sólo deseaba tener la fórmula secreta para que te quedaras ahí por siempre.


Aún en este instante mientras escribo sin borrarte de mi cuerpo y de mi mente
revivo el momento en el que tus dedos curiosos buscaron mi mano y la acariciaron sin perder un solo detalle
y en mi mente se gestaba la esperanza de caminar a tu lado
de conocer tus pensamientos, tus miedos, tus alegrías, tus locuras;
de encontrar un sendero donde pudiera mostrarte sin prisa mi esencia;
donde pudiera conquistarte, contemplarte, escribirte, desnudarte, amarte.


Recuerdo cómo un temblor hirviente me invadió cuanto tu mano palpaba mis senos,
ni siquiera lograba respirar de manera adecuada, mi vitalidad pendía de tu caricia,
lograste desprenderme de este mundo, me invitaste al paraíso,
hiciste de la vida un infinito lleno de arte, de suspiros, de pasión y de ternura.


La sensación que experimenté cuando tu mano descendía por mi vientre
y se detuvo antes de llegar me mató lentamente,
tu mano se había ido sin sentir el calor y la humedad que fue capaz de desatar en tan breve instante.


La idea de que te vayas sin saber todo lo que me haces sentir es mi tormento
no creo nunca poderte explicar la fascinación que me provocas,
sé que jamás volveré a contemplar ese tipo de belleza tan única, tan tuya,
sé que nunca nos conoceremos y sé que siempre desearé nacer nuevamente para volver a mirarte
y sé que deseo cada noche volver a dormir para volver a soñarte.


Yo no me atreví a tocarte, no dejé de pensarlo pero no lo hice,
tal vez lo haré en el próximo sueño o tal vez jamás me atreva,
lo que me queda claro es que regresaré constantemente a sentir
esas breves caricias que hacen del placer una eternidad
y de mi una afortunada soñadora de tu existencia.

viernes, 2 de enero de 2009

Absurdas pretensiones

De absurdo me empapo y pretendo olvidarte,
urge desterrarte o al menos viajar a lugares que no sean tocados por tu huella.
Pretendo buscarme unos ojos nuevos que se abstengan de mirarte,
urge no percatarme de tu existencia.
Pretendo intentarlo todo para volver en la forma en la que me necesitas,
urge arrancarme este maldito deseo.
Pretendo dejar de temblar cada vez que apareces,
urge matar mis rincones llenos de ganas de ti.
Pretendo volver al instante en el que no sabía tu nombre y congelarlo todo,
urge rencontrar el punto en el que eras una simple desconocida.

Pretendo borrarte pero la goma no sabe de límites, borra todo o no borra nada;
si borra todo te pierdo, si no borra nada te pierdo,
borro todo y dónde queda el milagro de tus besos,
no borro nada y me sofoco en la cruel cercanía de tus labios.
Ha llegado el punto en el que siento que todo se ha perdido,
me he perdido y te he perdido, jodí todo y no sabes cómo lo lamento.
¿Sabes lo absurdo que es pretender verte como antes, como a los demás?
¿El ridículo papel que pretendo jugar al convivir contigo ignorando lo que siento?
¿El engaño de pretender borrar todo y comenzar de nuevo?
¿El costo de alimentar la falsa esperanza de que voy a lograrlo?
¿El descaro de someter a mis sentidos al bombardeo de tu belleza fulminante?

Urge arrancarme tu recuerdo que escalda.
Tu ausencia duele menos que mi maldito cotidiano bañado de ti.
Maldigo mi mano que tatuada de ti se desliza bajo mi pantalón.
Ya no sé si maldito o divino, el caso es que no puedo más.
El caso es que te he perdido y no sabes cómo me odio por eso.

Terminaré siendo nuevamente esa estúpida caricatura…
Léela, entretente, ríete, llévala a pasear a donde creas que te pueda servir de algo.
Siempre es un placer salir a respirar vida de tu mano aunque sea un rato.

jueves, 1 de enero de 2009

Te extraño tanto, perdón

Estuve contigo y sólo contigo, rito poco convencional en mí,
fascinación tremenda me invadía,
era una entrega sin más búsqueda que la de tus brazos.

Llega el tiempo de andar con cuidado para no pisar tus retoños
y ofrendar mi lascivia a los caballeros de firma y arte
y a las féminas que ayuden a apagar las llamas que atizaste.

Te extrañaré cada vez más mientras más cerca te tenga,
ardua represión de apetitos me aguarda,
te seguiré esperando aún si no retornas
porque aunque tortuoso y breve fue muy profundo.

Alguna vez tuve tus labios, pago por ello morir un poco al contemplarlos
y buscar otros tantos que remeden tu silueta para reinventar mi deseo
ya que mis labios vestidos de alma hoy solamente podían vivir contigo.

Tinta de cicuta por el remolino que te envuelve, papel agonizante,
letras que se difuminan pero antes se aferran intentando decirte
que han amado el instante de vida que les diste
y la emoción absurda de esperar que quisieras estar a mi lado.

Me has sacudido cual jirón abnegado ante las ráfagas de tus dudas y tus miedos,
es tu torbellino y estando ahí dentro no notas mi cubismo desvencijado,
necesito restaurarme para que mi deseo ya no te toque y no te vuelva a aturdir,
necesito tiempo para secar la humedad que sale a recibirte,
necesito un poco de distancia para olvidarte a pesar de tu presencia cotidiana,
necesito rencontrarme y reordenarme porque ahora me he quedado en el abismo,
sin ti pero contigo, con el contigo sin mí, sin el papel que tan bien cumplía y que me arrebataste para llevarme al plano del títere indigente que te bailaba por la caridad de tus ratos lindos, me involucré más de lo que debía y tal vez por eso te pierda pero el verte plena me reconfortará en esas noches en las que me acose tu recuerdo inmisericorde.

Tú ve tranquila que la envergadura de tus alas en vuelo me ilumina
y le agradezco a la vida poder contemplarlo aunque no sea mi aire el que las acaricie.

Te quiero sin adjetivo que logre adecuarse a la manera en la que lo hago y amo verte feliz sea con quien sea, lo sabes y siempre será así porque siempre seré tuya aunque no lo veas.